El tiempo y el espacio en el que nos movemos son numerables precisamente porque tenemos cuerpo con qué movernos, incluso más allá de la vida, ya que la muerte la llevamos adormilada en el cuerpo. Tal vez sea duro aceptarlo, pero el alma se mueve a sí misma por sí misma, sin necesidad del cuerpo en el que se encuentra tan sólo de paso, y porque no encontró otro al que asociarse. Cuando nos deje se irá con el primero que le pase por delante. Lo mismo le da el que viene de animar, que el próximo a insuflar. A nosotros no. Mientras estamos vivos y tenemos cuerpo, somos este cuerpo que tenemos, gracias al cual vivimos antes de rendirlo, y seguiremos viviendo, después de haberlo rendido, a través de lo que con él hicimos cuando en vida lo tuvimos. Los Textos Sedientos que dan su nombre a esta varia colección testimonian, en el sentido arriba descrito, el agradecimiento del cuerpo al libro, un cuerpo frágil y precario que parecía que se iba a descomponer mientras estos textos lo atendían, entregándoseles por entero, como si de diligentes enfermeros nocturnos se tratasen, manteniendo su escucha, así que pudiera dar fe de que no hay que morir para seguir viviendo. De allí que sean, a un mismo tiempo, el signo de una experiencia liminar y la paradójica iniciación en esa experiencia. El lector atento comprobará que los restantes relatos, provenientes de épocas anteriores y posteriores a esa experiencia iniciática, aparecen aquí, con mayor o menor fortuna, simplemente para señalar el camino que hasta ella condujo, y desde la cual aún conduce, al cuerpo que los ha escrito.

  • Formato: PDF
  • Protección: Adobe DRM
  • Limitaciones: Copiar y Pegar: Prohibido / Imprimir: Permitido
  • Editorial: VERBUM
  • Paginas: 80
  • Edición: 2012
  • Idioma: Español
  • ISBN 9788479627676

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