El adalid medieval hizo pintar en su escudo signos de fácil interpretación,como los injustamente denostados muebles parlantes, o maravillosos oabstractos como los provenientes de dar color a la escarbucla o estructurametálica que refuerza el exterior y ensambla las tablas de madera que dabanforma al escudo, originando las piezas fundamentales del blasón. El luchador,presente en batallas y en justas y torneos (a veces adoptando armascaprichosas, ajenas a las familiares, para evitar la vergu¨enza de la estirpesi era derribado), plasmó su patrimonio simbólico (signo parlante de suapellido, proeza militar...) en su escudo y en otros soportes para poner ensobreaviso al adversario sobre la calidad de quien le hacía frente,contribuyendo a quebrantar su moral y, desde luego, para facilitar suidentificación y favorecer la obediencia y el socorro al quedar resguardado suanonimato bajo la celada y el nasal. Del mismo modo, las milicias concejiles-el oficial al mando según cada fuero particular- levadas por señorío orealengo llevaban las armas de quienes las mandaban o las propias, ganadas enrefriegas campales, defendiendo cercas o manteniendo huestes. En laactualidad, como en el caso de la heráldica oficial de la provincia de Córdoba(España), los escudos son embajadores pacíficos de particularidades eidiosincracias.

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  • Protección: Adobe DRM
  • Limitaciones: Compartir: Permitido según las limitaciones (6 Dispositivos)
  • Editorial: FACEDICIONES
  • Edición: 2012
  • Idioma: Español
  • ISBN 9788499863566

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