La adopción de emblemas no significó, necesariamente, salvo enalgunos territorios peninsulares, prueba de nobleza en la España medievalcristiana, sino capricho, que al pasar a los hijos y de éstos a los suyos hasido por algunos tenido como señal de añejos privilegios. Hay que desterrarcriterios como el de Juan Flórez de Ocariz, quien en 1574 escribe que «lasarmas no dan nobleza, sino proceden della, según sentir común». Las armas, enefecto, «no dan nobleza», pero tampoco «proceden della», es decir, no setienen como fuente salvo contadas excepciones: cualquier individuo puedeorganizarlas a su arbitrio (de acuerdo a las normas establecidas,preferiblemente asesorado por profesionales y sin incurrir en duplicidades),y, desde luego, las comunidades humanas, cuyo estudio comparativo ytransmisivo en las de Sevilla, Córdoba y Huelva se resuelve con brillantez enel presente trabajo.

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  • Protección: Adobe DRM
  • Limitaciones: Compartir: Permitido según las limitaciones (6 Dispositivos)
  • Editorial: FACEDICIONES
  • Edición: 2012
  • Idioma: Español
  • ISBN 9788499863542

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