El siglo XXI se presenta lleno de posibilidades educativas a la vez que plantea una serie de retos y problemas de gran calado a los que han de hacer frente los agentes educativos (alumno, familia, docentes, escuela). Para ello se hacen necesarios una serie de cambios en profundidad relativos a las funciones que han de desempeñar para que la educación responda de verdad a la naturaleza de la persona, tal como propone la concepción educativa personalizada. La primera condición natural para que un alumno se eduque es que quiera educarse, es decir, esté motivado a ello. Por ello se hace necesario conocer cuáles son los motivos nucleares o grandes motores que mueven a la persona, de acuerdo con sus necesidades más profundas, de las que derivan todos los motivos y necesidades restantes. Y dado que a cada persona le motiva lo que para ella vale, resulta también imprescindible poner de manifiesto los motivos o valores concretos, derivados de los primeros, que determinan, de modo puntual, todas y cada una de las acciones de la conducta humana, y comprobar hasta qué punto se sirven de ellos tanto los profesores en sus clases como las familias en sus hogares para conseguir que sus alumnos e hijos, respectivamente, “quieran” educarse. De ahí que el libro indique una serie de líneas de acción educativa y actividades más concretas para unos y otros que puedan serles de utilidad en la tarea que tienen por delante.

  • Formato: PDF
  • Protección: Adobe DRM
  • Limitaciones: Compartir: Permitido según las limitaciones (6 Dispositivos)
  • Editorial: NARCEA
  • Edición: 2016
  • Idioma: Español
  • ISBN 9788427720992

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