Buenos Aires iba a recibir al Centenario. Claro que muchos de sushabitantes no debían saber muy bien de qué les estaban hablando o quétenían que festejar. No porque fuesen indiferentes ni porque no lesimportase la historia del lugar, sino porque no hacía demasiado tiempoque habían llegado y sus esfuerzos seguramente estaban concentrados encuestiones relativas a las nuevas circunstancias: cómo acomodarse, cómolograr una vivienda digna y, en una mayoría de casos, cómo pronunciar yorganizar el castellano.De ese singular universo que poblaba la ciudad y del divino laberinto delos efectos y las causas que lo crearon, algo sabemos. Del primero, quecasi la mitad eran recién llegados (y más de la mitad de ellositalianos) y de los argentinos, que una mitad eran hijos de extranjeros.De qué podían enterarse y qué estaban dispuestos a festejar, tambiénalgo sabemos. Muchos festejaban, por ejemplo, la inauguración de laestatua de Garibaldi; los mismos, u otros, llenaban los teatros deópera, de sainete y de zarzuela, las gradas del hipódromo de Palermo,los remates de casas y terrenos, y otros, y algunos de los mismos, sededicaban a organizar las huelgas o a concurrir masivamente a losentierros de los grandes hombres, o a homenajear al autor de Tosca, o aSaint-Saëns, o al maestro Toscanini, o a la Infanta, o a Titta Ruffo, oa Blasco Ibáñez.

  • Formato: EPUB
  • Protección: Adobe DRM
  • Limitaciones: Imprimir: Prohibido / Copiar y Pegar: Prohibido / Compartir: Permitido según las limitaciones (6 Dispositivos)
  • Editorial: PENGUIN RANDOM HOUSE GRUPO EDITORIAL ARGENTINA
  • Edición: 2012
  • Idioma: Español
  • ISBN 9789500737487

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