La palabra ‘incubar’ quizás nos traiga a la cabeza un pájaro empollando huevos en su nido o cuidando de sus crías recién salidas del cascarón. Incubar se asocia a la idea de un cuidado nutritivo en el tiempo, tanto antes como después del nacimiento. Desde Londres, Raoul Bunschoten y Chora perfilan algunas de las complejas ecologías medioambientales, culturales y económicas del estrecho de Taiwán para proponer un recurso organizativo (una incubadora) que nutre los diversos proyectos antes y después de que nazcan. Los proyectos van desde investigaciones de bajo coste a pequeña escala –calefacción por geotermia y paneles solares– hasta intervenciones más costosas a escala regional, como cinturones verdes, ecociudades y el comercio de emisiones de CO2. En este sentido, los proyectos ya no se entienden como intervenciones únicas, sino como componentes de una compleja red que las relaciona entre sí y con la ciudad. Estas relaciones contextuales y deliberativas deben nutrirse, protegerse y fomentarse a través del tiempo, de modo que incubar constituye un aspecto esencial del urbanismo ecológico.

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  • Protección: Adobe DRM
  • Limitaciones: Imprimir: Prohibido / Copiar y Pegar: Prohibido / Compartir: Permitido según las limitaciones (6 Dispositivos)
  • Editorial: EDITORIAL GUSTAVO GILI
  • Edición: 2015
  • Idioma: Español
  • ISBN 9788425228100

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