Como toda política de Estado, el desarrollo de la ciencia en la Argentina no estuvo ajeno a las desventuras que el país vivió entre 1930 y fines del siglo XX. Sin embargo, sería imprudente, y además falso, suponer que esos avatares lo explican todo. Marcan ciertos límites, naturalmente, pero los hechos significativos, las vacilaciones, los proyectos increíblemente abandonados y los fracasos no se explican de manera automática por la historia global del país. Para despejar este lugar común, Diego Hurtado analiza la propia dinámica del campo científico, su relación con las empresas privadas, con las instituciones públicas, con la política nacionalista y con el marco educativo. Es decir: además de escribir la primera historia de la ciencia en la Argentina, lo que hizo es despejar una serie de malos entendidos que impedían siquiera plantear correctamente los problemas. El resultado es un libro clave para entender cuáles fueron las oportunidades perdidas y los éxitos logrados, aun en un contexto que rara vez los favorecía o los alentaba.

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