Limitando nuestras investigaciones y restringiéndonos a la unidad de un único ejemplo, esperamos llegar a una estética concreta, una estética que no estaría afectada por polémicas filosóficas, una estética que no estaría racionalizada por cómodas ideas generales. La llama, la llama sola, puede concretar el ser de todas sus imágenes, el ser de todos sus fantasmas. [?] Sería necesario más de un libro voluminoso para estudiar todas las metáforas que la llama sugiere a la literatura. Podríamos preguntarnos si no es posible asociar la imagen de la llama a toda imagen más o menos brillante, a toda imagen que pretende brillar. Escribiríamos, en ese caso, un libro de estética literaria general en el que clasificaríamos todas las imágenes amplificadas por la introducción de una llama imaginaria. Sería un placer escribir esa obra que mostraría que la imaginación es una llama, la llama del psiquismo. Pasaríamos la vida escribiéndola.

Acerca del autor Bachelard, Gaston

Filósofo, epistemólogo, poeta, físico, profesor y crítico literario es en cierto sentido un autor inclasificable. Se interesó por la historia de la ciencia moderna o contemporánea, y al mismo tiempo por la imaginación literaria, a la que dedicó una atención paralela. Se doctoró en la Sorbona en 1927. Entre 1930 y 1940 fue profesor de filosofía, en la Facultad de Letras de Dijon, y posteriormente, entre 1940 y 1954 fue profesor de historia y filosofía de las ciencias en la Sorbona, como sucesor de Abel Rey. En la parte critico-literaria de su obra, Bachelard se consagrará a profundizar sobre el problema de la imaginación poética. Sus estudios sobre psicología de los elementos -el agua, el aire, la tierra- en relación con la literatura son ya clásicos: Psicoanálisis del fuego (1938), El agua y los sueños (1942), El aire y los sueños (1943), La tierra y la ensoñación de la voluntad (1948) La poética del espacio (1957), y La poética de la ensoñación (1960). La influencia de Bachelard ha sido evidente en pensadores posteriores que han abordado la misma temática. También fue leído por Barthes o Starobinski, y figuras como Georges Canguilhem y Michel Foucault han reconocido su importancia en el terreno epistemológico. Otras obras: La formación del espíritu científico (1938), El materialismo racional (1953), La intuición del instante (1973), La filosofía del "no": ensayo de una filosofía del nuevo espíritu científico (2003).

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