No es la elección que realiza el hombre entre el vicio o la virtud lo que le hace encontrar la felicidad, porque la virtud al igual que el vicio sólo es una manera de comportarse en el mundo; por lo tanto no se trata de seguir una antes que la otra, sólo es cuestión de transitar la ruta establecida; el que se aparta siempre está equivocado. En un mundo enteramente virtuoso, aconsejaría siempre la virtud porque las recompensas serían retribuidas e infaliblemente obtendría así la felicidad; en un mundo totalmente corrupto, nunca aconsejaría sino el vicio. Marqués de Sade

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