La cuestión indígena resurge de tiempo en tiempo en la Argentina y es motivo de enfrentamientos polémicos que Roberto Porcel busca dilucidar y resolver en esta detallada obra. Por debajo de esas polémicas corren las intenciones de ciertas etnias indígenas que proclaman el derecho a ocupar tierra amparándose en la letra de la ley. Por lo tanto, un trabajo de dilucidación de fuentes como éste aporta a la mejor comprensión del panorama y permite poner en claro muchas confusiones acerca de los denominados pueblos originarios. En Pueblo originarios argentinos, el autor hace un detallado trabajo de descripción de las distintas razas que poblaban el territorio a la llegada de los españoles, parte de ellas sobrevivientes y otras extinguidas, todo ello acompañado por mapas de ubicación de los distintos pueblos. Porcel sigue a Salvador Canals Frau (Poblaciones indígenas de la Argentina) en cuanto a los períodos en que llegaron a la región las distintas etnias. Figuran primero los huarpidos y los láguidos patagónidos, que eran pueblos de cultura paleolítica superior y habrían llegado hace más de ocho mil años. Posteriormente llegaron los fuéguidos, de cultura mesolítica, que llegaron hasta el extremo sur del continente, y más tarde los brasílidos, de cultura neolítica, que ocuparon las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay, así como el litoral atlántico del Brasil. En cuanto a los pueblos que habitaban el territorio argentino a la llegada de los españoles, el autor sigue a Alcides D'Orbigny (El hombre americano), quien señala a los guaraníes o brasílidos, a los andoperuanos y a los pampeanos o patagónidos. Porcel señala las omisiones de D'Orbigny en relación con Canals Frau y otros autores, que describieron otros pueblos asentados en el territorio antes de la conquista. El autor señala que en la actualidad subsisten escasos pueblos originarios, ya que muchos de ellos fueron extinguiéndose por diversos motivos: enfermedades, mestización, guerras. La obra incluye, región por región, tanto a los pueblos sobrevivientes como a los extinguidos, y también a los que ocuparon territorio después de la conquista, como los mapuches procedentes de Chile y los que en el siglo XIX ocuparon el Noreste (mbyá) y el Noroeste (collas). Además de la ley n° 23.302, que reconoció personería jurídica a las comunidades indígenas radicadas en el país, el autor cita el artículo 75 de la Constitución de 1994, que reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos, lo cual fue complementado por la ley n° 26.160. Porcel parte de este punto para entrar en uno de los temas más polémicos en la actualidad: el reclamo de los pueblos mapuches, procedentes de Chile, que alegan derechos para ocupar tierras en zonas de la Patagonia. Porcel dedica los últimos capítulos de su obra a detallar el proceso de invasiones por parte de los araucanos procedentes de Chile, que "a mediados del siglo XVIII, más fuertes y numerosos, fueron muchos los malones en que la indiada de Chile actuaba directamente, prescindiendo de nuestros naturales, lo que trajo una serie de enfentamientos entre ellos". El autor describe en detalle las etapas posteriores de las invasiones, al principio apoyadas por las tropas españolas de Chile y posteriormente por tropas chilenas ya independizadas de los realistas. Como cierre de su obra, Porcel distingue cuáles fueron los pueblos originarios de la Patagonia y cuáles, tras las invasiones de indios provenientes de Chile, no pueden ser considerados tales.

  • Editorial: EDIVÉRN
  • Idioma: Espanol
  • ISBN 9789873330001

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