Los colores de la Antártida cambian minuto a minuto, los hielos, los atardeceres y amaneceres, los cielos azules y los nublados y las brumas crean una paleta que deslumbra. Las fotografías representan en forma muy parcial y acotada la grandiosidad de este continente que contiene en sí, la grandeza de lo infinito y la angustia de la finitud. Mi viaje a la Antártida comenzó con una pregunta y termina con la certeza de que aquí, en el desierto más desierto del planeta, somos un punto en la naturaleza.

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