Ruperto Mamerto se pasaba el día entero pensando en cómo ganar más dinero con la venta de sombreros. A él le daba igual que en el cielo se viera o no el sol y que su equipo favorito hiciera o no un gol. No hacía otra cosa que cuentas y más cuentas mientras pensaba y pensaba en sus ventas. Los números ya estaba cansados de hacer cuentas por todos lados. Hasta que un día, los números decidieron que se merecían unas vacaciones, y uno a uno fueron explicándole a Ruperto sus razones. Pictogramas e imprenta mayúscula.

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