Aunque Irina odiaba la idea de volver a la casa del Tigre y pasar unos días con su abuela, no le quedaba otra opción. Su tía Eugenia debía viajar por trabajo, y después de todo, el lugar era bellísimo. Allí podrían leer, tomar sol y descansar. Pero también soñar una y otra ve el mismo sueño viejo que se repetía desde la infancia, una imagen de un estanque con tres cisnes bañados por la luz de la luna. Con el correr de los días, el sueño y la vigilia empezarán a entretejerse con hilos de sombras. Los personajes de la casa irán dejando caer sus máscaras, y los secretos sumergidos en la isla se abrirán paso entre la oscuridad y el silencio de ciénaga.

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SIGLO XXI Nueva Colección HACER HISTORIA

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