Quizás como manera de resaltar las complicaciones de la gramática, el futuro simple fue también bautizado con el nombre enigmático de "futuro imperfecto". Frente a este, nuestro paradigma verbal nos ofrece otra alternativa: el "futuro perfecto", lo que -en última instancia- nos permite asumir dos posturas diferentes para hablar de aquello que vendrá. El futuro imperfecto expresa acciones de resultado incierto, justamente de la clase que vive un empresario cuando decide sobre su negocio. Asimismo, implica la noción de proyecto, supone estar lanzado hacia el futuro con la necesidad de gestionarlo, describe acciones en curso, una verdadera continuidad en el futuro. Por el contrario, el futuro perfecto indica un tiempo que "ya pasó". "Para cuando los mercados caigan, yo habré tomado mis recaudos", acostumbran a especular los financistas, prisioneros de su propia arrogancia. Esta forma verbal nos sitúa en el futuro sí, pero con una dinámica que pertenece al pasado.

  • Editorial: TEMAS GRUPO EDITORIAL
  • Paginas: 277
  • Edición: 2012
  • Idioma: Español
  • Peso: 412
  • Ancho: 155 mm
  • Largo: 225 mm
  • ISBN 9789871826438

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