Bierce suele armar sus mazmorras en las tinieblas, en el fondo de un bosque. A veces envuelve con hilos levísimos dos cumbres distan­tes, y el sol del crepúsculo hace refulgir su telaraña con los matices del arco iris: en ese paisaje de una belleza conmovedora ha de ocurrir algo aciago. Y ocurre, indefectiblemente, porque interviene el azar, una de esas extrañas coincidencias mínimas tan frecuentes en la vida cotidiana. Los héroes de Ambrose Bierce las provocaron; de un modo u otro eli­gieron sus desdichas y participaron en la justicia inexo­rable que los castiga. Antes que Schopenhauer sostuviera el carácter voluntario de todos los hechos que le ocurren al hombre, antes que el psicoanálisis incorporara esta idea a su método para sacar a luz los móviles profundos de la conducta humana, ya lo había dicho Balzac: "La mayor parte de las casualidades son pre­meditadas". José Bianco Heredero literario de sus compatriotas Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne y Herman Mellville, cuentista de primer nivel, Ambrose Bierce escribió algunos de los mejores relatos macabros de la historia de la literatura: La muerte de Halpin Frayser, La cosa maldita, El puente sobre el río del Búho, Un habitante de Carcosa, Un terror sagrado, La ventana tapiada. Gran parte de la crítica lo sitúa junto a Poe, Lovecraft y Maupassant en el panteón de los grandes autores del género de terror, y sus obras se caracterizan por la creación de tensas atmósferas en medio de las cuales estalla repentinamente un horror "físico", absorbente y feroz.

  • Editorial: EL CUENCO DE PLATA
  • Paginas: 288
  • Edición: 2013
  • Idioma: Español
  • Peso: 310 gramos
  • Alto: 2 mm
  • Ancho: 210 mm
  • Largo: 130 mm
  • Colección EXTRATERRITORIAL
  • ISBN 9789871772780

Acerca del autor Bierce, Ambrose

Décimo de trece hijos, se crió en un ambiente puritano plagado de represiones y prejuicios. Su vida fue sin duda rica en aventuras de todo tipo (desde amoríos en la adolescencia con una mujer de setenta años, hasta su desaparición en México, donde se había unido al ejército de Pancho Villa). En 1861 se alistó como soldado durante la Guerra de Secesión, y fue gravemente herido en la batalla de Kennesaw Mountain en 1864. En el verano de 1866 participó con el general Hazan en una expedición por los territorios indios, siendo destinado a Fort Laramie. Luego de obtener la baja, trabajó como periodista en San Francisco, como colaborador en The Argonaut, The Overland Monthly y director de New Letters. Por esa época conoció a Mark Twain. Desde 1872 a 1875 vivió en Londres, donde escribió sus primeras narraciones breves, compiladas posteriormente en tres tomos. De regreso a San Francisco, se convirtió en árbitro de los círculos políticos y literarios. Hizo gala de su humor macabro en El monje y la hija del verdugo (1892). En 1913 cruzó a México por El Paso, y en Ciudad Juárez se unió al ejército de Pancho Villa como observador, llegando hasta Chihuahua, donde su rastro se desvanece. Sus obras esenciales son Cuentos de soldados y civiles (1891), publicado en ediciones posteriores como En medio de la vida, y El diccionario del diablo (1911).

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