Finalmente, decidí dejar mis recetas por escrito y en orden, para que pudieran tenerlas quienes quisieran. Porque pasar una receta no es sólo dar una lista con instrucciones e ingredientes; es un acto de comunión y generosidad. Una forma de compartir lo que más nos gusta hacer, y de revelar a otros los "secretos" del buen comer y del bien amar. Así que, mientras mi alma se colmaba de recuerdos, llené mis manos con harjna y volví a hacer todas mis comidas favoritas con mayor atención y método, para poder así convertir un conjunto de recetas en un libro de cocina. Fue entonces que descubrí dos cosas que, de tan evidentes, me habían pasado inadvertidas: la primera, que cuando cocinamos to hacemos para un momento especial (por eso dividí mi obra en "momentos"), y lo otro, que cocinamos pensando en el que va a comer nuestra comida, porque no hacemos "patatas bravas" a un bebé de 8 meses, ni le damos zapallo hervido a un invitado que queremos agasajar en casa. Claro que, para personalizar nuestras recetas, es necesario estar dispuestos a trabajar con alegría y esmero. A darnos tiempo. A ejercitar la voluntad y el cariño. En suma, a entregarnos con cuerpo y alma a nuestra amorosa labor. Hoy en día, a la hora de comer, todo es demasiado rápido y fácil, pero también, poco sabroso y bastante artificial. ¿Quién, en su sano juicio, o que se conoce y quiere bien, no prefiere un buen vino, una limonada, o un agua de maracuyá, antes que una gaseosa? Es más fácil destapar una botella que elaborar una bebida casera, pero es tanto más rico y saludable para el cuerpo y el alma beber aquello que requirió de tiempo y cuidados domésticos! No se trata de pasar horas en la cocina y sobre una olla, pero sí, a lo mejor, de tomarnos un día a la semana para cocinarles a los que queremos. Sólo un día. Y esa experiencia será prueba suficiente para que veamos que nadie quiere faltar a nuestra mesa, y que hay una magia posible en el seno de nuestro hogar. Que dediquemos tiempo y voluntad para cocinar a los que amamos, es la invitación de este libro que hoy "les paso" lleno de alegres, simples y coloridas recetas. Que redescubramos juntos el placer inmenso de agasajar. De abrir nuevos espacios. De explorar nuevos sabores... de llenarnos de harina el corazón, la cara, y las manos.

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