Viajero Solitario

Autor:

Libro en papel

AR$: 265,00

U$s 15,53

Libro digital
Libro Papel

Las relaciones entre vida y literatura alcanzan en Kerouac un colmo: parece interesarle la aventura, pero le importa solo en la medida en que puede ser escrita. El único acontecimiento genuino de sus libros es la lengua, y pocas veces alcanzó esa lengua una realización más radiante que en Viajero solitario, condensación veloz de la experiencia de sus novelas, versión cruda de la autobiografía que leemos, enmascarada, en sus ficciones. También aquí se despliegan las rutas insondable de En el camino, la California de Big Sur antes de Big Sur, San Francisco, la iluminación en la montaña de Los vagabundos del Dharma, el México de los poemas de Mexico City Blues, el Tánger de William Burroughs, la insidia urbana del Nueva York de Los subterráneos, el descubrimiento de París y, al final del camino, el desencanto. Cada uno de esos viajes constituyen además estaciones de una peregrinación interior en la que está implicada la doble espiritualidad de Kerouac: el catolicismo y la práctica budista. Extranjero en todas partes, el vagabundo Kerouac observa, y su prosa espontánea, intensamente poética, se mantiene siempre sensible a las menores oscilaciones de la percepción. Gilles Deleuze comparaba la escritura de Kerouac con la línea de un dibujo japonés, una línea pura que tendía a la sobriedad y no admitía corrección. Para Kerouac, la frase no era una simple unidad de sentido; era una respiración. Su escritura tiende al descubrimiento de una forma, no a la imitación de una ya existente. Viajero solitario crea una escena para la ilusión de Deleuze: la invención de una lengua extranjera en el interior de la lengua propia, auténtica meta del viaje. Pablo Gianera

  • Editorial: CAJA NEGRA
  • Idioma: Español
  • Peso: 400 gramos
  • ISBN 9789871622221

Acerca del autor Kerouac, Jack

(Lowell, 1922 - San Petersburgo, Florida, 1969) Novelista estadounidense, creador del término beat para denominar una generación literaria surgida en su país en la década de 1950: su obra narrativa, sobre todo la emblemática novela En el camino, encarnó las experiencias y deseos de libertad de esa generación, representada también por A. Ginsberg y W. Burroughs, entre otros. Empezó a escribir a los diecisiete años y entre sus primeras influencias sobresalieron E. Hemingway, W. Saroyan, T. Wolfe y J. London, hasta el descubrimiento de H. Miller, al que consideró su auténtico maestro. En 1940 se matriculó en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Pero pronto abandonó los estudios para ingresar en el ejército, aunque sólo consiguió hacerlo en la marina mercante. En Nueva York conoció a Allen Ginsberg, William S. Burroughs y Neal Cassidy, futuros integrantes de la corriente beatnik. Escribió su primera novela, El campo y la ciudad (1950), acerca de su experiencia y las dificultades para sobrevivir en la metrópoli. Luego deambuló con Neal Cassady por Estados Unidos, llegando hasta México, y escribió sobre las peripecias de ese viaje, incorporando a Cassidy como figura central del texto: en sólo tres semanas concluyó su libro más famoso, En el camino (1957), que inauguró una nueva manera literaria, en torno a la experiencia de la carretera, con el acompañamiento de la droga, el sexo, el jazz y la bebida. Como estilo narrativo, creó asimismo el concepto de "prosa espontánea", una manera de escribir casi en éxtasis, huyendo de las formalidades prosódicas para reflejar la realidad tal y como se manifiesta, con un mínimo empleo de la puntuación y dando preponderancia a la oralidad y los sonidos de las palabras. Desde estos presupuestos teóricos escribió en apenas diez días su novela El ángel subterráneo (1958), cumbre de la narrativa lírica de su generación. Además de fundar un movimiento literario, la prosa de Kerouac inspiró como ninguna otra a los jóvenes americanos de la época, para quienes la carretera se convirtió en sinónimo de libertad y aventura. Poco después empezó a interesarse por el budismo y viajó con el poeta Gary Snyder a Yosemite, California, en busca de la unidad con la naturaleza; de esta experiencia saldría otro de sus libros más conocidos, Los vagabundos del Dharma (1958), donde describe las etapas del acceso a una nueva espiritualidad. Escribió luego una mezcla de relato y ensayo sobre México, Tristessa (1960), en el que este país aparece como un lugar simbólico, y los personajes entre los que se encuentra el propio autor encarnan principios como la salvación, el amor y la inmortalidad. Al mismo tiempo, en México escribió su mejor libro de poesía, Mexico City Blues (1959), 242 poemas-fragmentos que unió improvisando libremente las frases y dejando que el lenguaje se manifestara por su cuenta. Cada vez más descontento consigo mismo y con el personaje público que sentía no lo representaba, intentó en el decenio de los sesenta nuevas experiencias literarias que fueron otros tantos fracasos en relación a su obra anterior: Satori en París (1966), un frustrado viaje iniciático a los orígenes de su familia bretona; Ángeles de desolación (1967), verdadera elegía a los irrecuperables tiempos de la carretera, y La vanidad de Duluoz (1968), inconexo intento de autobiografía, entonado a manera de réquiem. Famoso a su pesar y emblema de las generaciones que siguieron a la suya, los excesos alcohólicos precipitaron su fin poco después de adoptar una decisión que se le antojaba salvadora: irse a vivir con su madre en la modesta casa que ella conservaba en Northport, Long Island.

Ultimos vistos

El blog de boutique

Cuando me siento a escribir...

Cuando me siento a escribir, siempre comienzo creando el mundo (o, en el caso de la saga Zodíaco, los mund.. Seguir Leyendo
Desarrollado integral del sitio: TAP