Tres son las grandes tendencias que se observan actualmente en materia de garantías en la contratación. En primer lugar, se destaca la necesidad de que la garantía se independice, tome distancia del crédito para cuyo aseguramiento se contrata. La accesoriedad predicada y exigida para toda clase de garantía, tanto real como personal, resulta, así, cuestionada ante la cada día mayor seguridad que demandan los acreedores, sobre todo, en el ámbito internacional. Surgen así las llamadas garantías "autónomas" o "abstractas" que, universalizadas bajo el título de "garantías a primera demanda o requerimiento", son capaces de funcionar aun cuando se acredite la nulidad de la obligación que se pretenda. Al lado de la independencia funcional de las garantías, el tráfico comercial, fundamentalmente bancario, también se muestra favorable a una genérica determinación de la cobertura asegurada. En tal sentido, las garantías globales, como la fianza general, la prenda o la hipoteca "abiertas" -"flotantes" en otros lugares- se postulan como instrumentos de especial consideración tratándose, principalmente, de relaciones de crédito continuado. A la respetable reducción de costos que conllevan se sumarían otras ventajas como la flexibilidad de la garantía ante las prórrogas o novaciones que se convengan o la inmu-nidad que han de proporcionarle al acreedor frente a eventuales e insospechadas contingencias. Como tercera y última tendencia, se apunta a la mejora de las condiciones para la ejecución de los bienes puestos en garantía. Con esta idea, se habla de garantías "autoliquidables" o "autosatisfactivas", en alusión a aquellas modalidades que prescinden de los procedimientos ordinarios en caso de incum-plimiento y propenden a la realización extrajudicial y, por ende, no tan costosa del objeto gravado. Pues bien, es justamente en virtud de esta última necesidad práctica, sin obviar las posibilidades que la figura puede brindar de cara a las otras dos orientaciones reseñadas -las cuales en el libro asimismo se subrayan-, que la fiducia en garantía resplandece hoy, en sus múltiples variantes, civiles y comerciales, públicas y privadas, con inusitado fulgor. En este sentido, el fideicomiso de o en garantía, como indistin-tamente suele decírsele en el ámbito latinoamericano, constituye la apuesta más profunda, no ya del legislador, muchas veces inconsciente de la importancia de su adopción o de los inconvenientes que una deficiente normativa puede traer consigo, sino de los operadores en un mundo en constante cambio y comunicación, donde no cabe aplicar un instituto si no es a partir del conocimiento de todas sus im-plicancias. Y es esto, precisamente, lo que procura aportar la presente obra: un tratamiento lo más completo posible sobre un tema de tanta actualidad.

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