Gladys Ambort tenía diecisiete años cuando fue detenida por el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Había cometido el crimen de difundir, en su escuela, un discurso político opuesto al discurso oficial. Entre mayo de 1975 y enero de 1978, permaneció encerrada en diversas cárceles del país, expuesta a los horrores que ulteriormente cometió la dictadura cívico-militar. A lo largo de sus casi tres años de cautiverio, la autora fue sometida a situaciones de cada vez mayor incomunicación, que culminaron con su aislamiento en una celda de castigo durante quince días, totalmente sola. El efecto devastador de la soledad sobre el ser humano constituye el hilo conductor de su relato...

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