Quienes mantuvimos trato personal con Ricardo Carpani sabemos que era hombre de sólidas convicciones. Sabemos, también, la fuerza que trasmitía en el saludo, similar calidez humana, idéntica potencia a la de sus "hombres" del mural o del afiche. Era, por sobre todo, un apasionado, tanto cuando vilipendiaba a los economistas y políticos del régimen, cuando exaltaba el 17 de Octubre o cuando llevaba a la tela a esa pareja obrera que celebraba el amor, donde iba toda su fuerza y también toda su ternura. En él no se escindían jamás el artista y el hombre. Vivía como pensaba, distinguiéndose de aquellos que al no vivir como piensan, concluyen pensando como viven. Así, a lo largo de su vida, se consolidaron el artista y el hombre. De esta manera presenta Norberto Galasso al autor de este libro, que cuando se editó por primera vez en España, en 1975, reflejaba las ideas de uno de los artistas plásticos más representativos del arte social de nuestro país. Su práctica fue coherente con esas ideas hasta el fin de su vida. Y aún hoy, los fundamentos de su propuesta concreta de talleres de militancia plástica de base siguen vigentes.

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