Pocas obras han sido tan controversiales e influyentes como El Capital (Das Kapital). Desde su publicación fue censurada y elogiada por igual. Sin embargo, con el paso del tiempo este tratado habría de transformar no sólo los conceptos de la economía política, sino la vida social de algunas de las naciones más poderosas del mundo. Partiendo de una descripción de las condiciones que se establece la circulación del dinero y la mercancía, Marx plantea un análisis deductivo que involucra los medios de producción, las relaciones propias de la economía moderna, el papel que desempeñan las clases sociales en la acumulación del capital y la incidencia de la tecnología en la vida económica de los individuos. La complejidad y poca claridad del texto original, se supera en la presente versión a cargo de Gabriel Deville. Aquí se sintetiza la esencia del texto original y se respeta el método deductivo del que se valió el autor para llegar a sus más importantes conclusiones. También se incluye, a modo de introducción, un estudio bio-bibliográfico que ubica en el contexto histórico las ideas de Karl Marx. Como complemento se ofrece también un apéndice a cargo de Pablo Lafargue que plantea al lector un interesante marco de pensamiento económico en relación con las principales tesis de El capital.

Acerca del autor MARX, KARL

Nació en 1818 en Tréveris, Alemania. Estudió en Bonn y en Berlín, donde se contactó con la izquierda hegeliana. Poco después de graduarse, pasó a dirigir la Rheinische Zeitung. En 1843 emigró a París; allí, junto con Arnold Ruge, fundó los Deutsch-Französische Jahrbücher. De esos años son dos de sus obras juveniles más importantes, Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel y Sobre la cuestión judía, y el comienzo de su amistad y colaboración con Friedrich Engels, que se prolongará durante toda su vida. Al madurar su ruptura con los jóvenes hegelianos, afirmó también, en polémica con Feuerbach y Proudhon, la concepción materialista de la historia. Durante los movimientos revolucionarios de 1848 en Francia y Alemania, publicó el Manifiesto del Partido Comunista. Forzado a nuevas migraciones, se estableció en Londres y encaró el análisis de la relación entre capital y fuerza-trabajo, que sistematizó en El capital. Durante los años sesenta impulsó la reunificación del movimiento obrero europeo. Como relator de la Primera Internacional, presentó La Guerra Civil en Francia, que reseña la experiencia de la Comuna de París de 1871. Y hasta su muerte en 1883, fue testigo de la formación de los partidos socialdemócratas, que motivó su Crítica al Programa de Gotha, así como de la irrupción de los primeros movimientos revolucionarios en Rusia.

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