La modernidad se propuso eliminar lo accidental y lo contingente. Por su parte, la sociología, ella misma una ciencia moderna, se propuso descubrir cómo el ejercicio de la voluntad individual daba lugar a la creación de regularidades, normas y patrones comunes. Empeñados en develar el enigma del "efecto de la realidad social", los sociólogos no pudieron sino descubrir en el poder legítimo y soberano del estado-nación la condición necesaria y suficiente, el locus de la integración social y de su reproducción. Hoy la sociedad está sitiada, el estado-nación sufre un doble acoso: el de la globalización y el de la biodiversidad; ambas corroen las fronteras que la modernidad había considerado sólidas e infranqueables. Las instituciones políticas, confinadas territorialmente y ligadas al suelo, son incapaces de hacer frente a la extraterritorialidad y al libre flujo de las finanzas, el capital y el comercio. La velocidad reduce las distancias hasta tornarlas insignificantes y ya no es posible levantar muros tras los cuales sentirse a salvo. Se habla de "la desaparición de la sociedad", y cualquiera sea la "totalidad" que se imagine en su lugar, ésta se compone de un mosaico de destinos individuales sin vínculos con las acciones colectivas. ¿Es posible, entonces, seguir pensando sociológicamente? Zygmunt Bauman cree que sí. Pero para ello es necesario desarmar primero los marcos conceptuales que dieron cuenta de la modernidad y comenzar a diseñar los trazos de las nuevas experiencias humanas. Esta búsqueda constituye la materia de una de las reflexiones más originales y audaces de nuestro tiempo.

Acerca del autor BAUMAN, ZYGMUNT

ZYGMUNT BAUMAN: nació en Polonia en 1925 y en la actualidad es catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Varsovia. Su carrera académica lo ha llevado a ejercer la docencia en las universidades de Leeds, Tel Aviv y en la London School of Economics, entre otras. Desde sus inicios en la década de 1970, su visión de la sociología ha reivindicado para esta disciplina un papel menos descriptivo y más reflexivo. Sus aportaciones a la conceptualización de la posmodernidad, a la que él denomina «modernidad líquida» han sido plasmadas en diversos ensayos que le han valido el reconocimiento internacional. Bauman ha sido galardonado con el European Amalfi Prize for Sociology and Social Science en 1992 y el Theodor W. Adorno Award en 1998. En 2010 le fue concedido, junto con Alain Touraine, el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

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