Los episodios de violencia en las escuelas han aumentado significativamente en los últimos años, desde las transgresiones que pueden incluir violencia física o verbal hasta el consumo de drogas y el robo. Los docentes reciben en general poco entrenamiento para el manejo de los conflictos, por considerarse que éstos deben ser suprimidos o evitados. Pero tal actitud no hace más que empeorar las cosas. Cuando los alumnos tienen un mal manejo de los conflictos entre sí y con los docentes, el resultado es la agresión. A medida que crece la violencia, aumenta la presión para que haya seguridad y orden. Pero ¿cómo proceder? Este libro ofrece dos enfoques interrelacionados: un programa para la prevención de la violencia y otro para la resolución de conflictos. A partir de la distinción entre conflictos constructivos y destructivos, los autores proponen desarrollar un contexto cooperativo en el aula que capacite a los alumnos en la resolución de los problemas interpersonales. El aprendizaje cooperativo reduce los factores de riesgo que llevan a niños y adolescentes a emplear la violencia y otras estrategias destructivas, y estimula la práctica de la negociación, la mediación y el arbitraje como opciones para dirimir diferencias. El método de la controversia programada, por su parte, es otro de los recursos que se desarrolla con exhaustividad, un proceso de cuatro pasos que permitirá un manejo constructivo del conflicto en las experiencias cotidianas de aprendizaje.

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