De todos los trabajos que el profesor Cipolla dedicó a la génesis del capitalismo, quizá ninguno sea tan brillante y divertido como este libro que nos ayuda a entender uno de los interrogantes históricos más debatidos: ¿por qué Europa se hizo dueña del mundo durante los cuatro siglos posteriores al Renacimiento? ¿Por qué no lo hizo el mundo oriental, muy superior en conocimientos científicos durante la Edad Media? Los relojes fueron instrumentos esenciales de la revolución tecnológica porque  dotaron a los europeos de un nuevo sentido del tiempo y de un instrumento de gestión imprescindible. Así, mientras los europeos sentaban las bases de su crecimiento económico, los relojes se consideraban en China meros juguetes para deleite del emperador, como la famosa "campana que suena sola".

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