La arquitectura se considera la madre de las artes plásticas, porque la pintura y la escultura se desarrollan a menudo dependiendo de los edificios, como por ejemplo los murales o frisos. Incluso las pinturas rupestres de culto nigromántico servían para decorar una vivienda. Por eso los griegos antiguos denominaban "obrero principal (arkhi-tekton) al maestro de obras. La arquitectura, a diferencia del resto de los géneros artísticos, satisface la primordial necesidad humana de seguridad: los edificios ofrecen protección ante el clima y los animales salvajes. Por esta razón es casi imposible eludir los testimonios de la actividad constructora; allí donde viven seres humanos hay casas, cabañas y tiendas. Sin embargo, también las necesidades espirituales y anímicas juegan un papel importante en la construcción: las "cuatro paredes propias" y el "techo sobre la cabeza" separan al hombre del mundo que lo rodea y crean dimensiones humanas propias. La construcción también modifica el espacio exterior: el patio, el pueblo y la ciudad son ambientes artificiales arrebatados a la naturaleza. Así pues, se puede adivinar mucho sobre el pensamiento y el sentimiento de los constructores de un edificio a partir de la configuración dada a la relación entre el espacio interior y el exterior: ¿Están hechas las paredes exteriores de gruesos muros o de cristal? ¿Marcan los portales, las escalinatas, los antepatios o los vallados una abertura o un distanciamiento?

  • Editorial: KONEMANN
  • Paginas: 120
  • ISBN 9783833116384

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