La masculinidad ha sido históricamente definida a través estereotipos en los que se condensan los patrones internos que conforman las subjetividades de los hombres. De esta manera, las psicologías masculinas se precisan en su identificación con una extensa serie de arquetipos que abarcan desde los dioses del mundo clásico, transitando por las categorías de rey, guerrero y mago, hasta referentes más contemporáneos como el playboy o el business man. De ahí que la historia de la evolución de cada hombre es, en gran parte, la historia del fracaso o el éxito en el descubrimiento interior de los arquetipos de la masculinidad. Estas teorías vuelven su mirada hacia el pasado y ven en las raíces la herramienta para afrontar el presente.
Sin embargo, ¿qué significa en la actualidad ser hombre? Hoy resulta prácticamente impensable que las nuevas generaciones reproduzcan los tradicionales estereotipos vinculados al ser hombre.
Según los teóricos, la profunda crisis de fines de siglo veinte de la identidad masculina mucho le debe a los procesos de redefinición de lo femenino durante las décadas del sesenta y del setenta.
En ese sentido, las gender theory son centrales ya que plantean el género como el papel social que se asigna culturalmente al individuo a partir de una condición biológica que define si le corresponde un rol social masculino o femenino. Es esta misma noción de género -como la construcción cultural de la diferencia sexual- la que habilita el habilita el catalogo de subjetividades subvertidas contemporáneas que rodean la noción de masculinidad: travestis, gays, transexuales.