El rock ha hecho los más escandalosos y alborotados esfuerzos para ser distinguido dentro de los fenómenos de masas del siglo XX. Estética resplandeciente, desde las bateas a los escenarios, la industria del rock mantiene un perfil parlanchín y verborrágico con el que pareciera fundirse la vida privada de sus protagonistas. Sin embargo, no todo es superficie y dentro de la espectacularidad del rock surge una prolífica bibliografía: testimonios históricos (Grinberg), caprichosas antologías, anatomías espaciales (el estudio de grabación de Parque Leloir), análisis estéticos (arte gráfico de las tapas de los discos), propuestas teóricas (disciplina social dictatorial vs. poesía y música en Rock y dictadura) y algo más, lo que nuestro editor invitado –M. Valerio– considera la biblia de la cultura rock (Rastros de carmín). Aquí, una colección de libros sobre un reino que parecía tenerlo todo a la vista.